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Citroën Argentina homenaje a sus modelos más icónicos: es turno de la querida Mehari

Fabricada también en el vecino país y amada en el Río de la Plata, su origen tuvo lugar en 1968 y se impulsó durante el Mayo Francés

Dentro del programa Herencia Citroën, la marca recorre sus principales modelos clásicos y los atributos más destacados de cada uno de ellos que pudieron disfrutar los clientes en nuestro país y el mundo. En esta segunda ocasión, recorreremos las bondades del exitoso y querido Mehari.

Contar la historia de una marca permite crear vínculos emocionales con los consumidores. Citroën tiene una rica historia en estos más de 100 años en el mundo con destacados modelos e innovaciones tecnológicas muy dignas de contar. En este sentido, Citroën Argentina desarrolló un nuevo programa con ese objetivo, denominado Herencia Citroën.

Cada una de las creaciones de Citroën, cada uno de sus modelos, siempre fueron adelantados a su época. Con vehículos como el Traction Avant, 2CV, SM, Mehari, etc, así como sus sucesos deportivos y travesías exitosas, Citroën ha llevado la creatividad y la tecnología en su ADN desde su creación en 1919.

El Mehari (o la Mehari para nosotros) se lanzó en mayo de 1968 y se fabricó hasta 1987. Mientras toda una generación salía a las calles parisinas en busca de más libertad (el Mayo Francés), Citroën lanzaba este modelo que fue ícono de libertad, de placer, de bienestar. Este cabriolet atípico era muy polivalente, práctico y económico.

Los primeros ejemplares contaban con una potencia de 28 CV y podían cargar hasta 400 kg. Tenían una ingeniosa carrocería de plástico que lo hacía muy liviano, insensible a la corrosión y se lavaba con un simple chorro de agua.

El parabrisas empezó siendo de acero con los bordes de cristal redondeados y en 1971 pasó a ser de aluminio con los bordes cuadrados. También ese año contó con la opción de tener un techo duro. La capota y las puertas eran desmontables. La carrocería estaba compuesta por una decena de piezas de plástico moldeado y coloreadas en origen, lo que disimulaba un rayón ya que todo el bloque del material era del mismo color.

El motor -siempre bicilíndrico- estaba acoplado a una caja de 4 velocidades que atacaba el eje delantero a través de un diferencial a la salida de donde estaban los frenos delanteros, primero de tambor y luego de discos. Los traseros de tambor iban en los cubos de rueda, salvo en la versión 4×4 donde se reprodujo la estructura del eje delantero.

Era absolutamente extravagante, pero a su vez amigable y optimista gracias a su modularidad generosa y su diversidad de colores. Fue un éxito popular.

Con unas 150.000 unidades vendidas, se fabricó durante más de 20 años en diferentes lugares del mundo. En Argentina Citroën fabricó este particular modelo a partir de 1971 y hasta 1980, con mecánica y plataforma del 3CV y, sin dudas, fue uno de los autos más queridos por el público local.

Fue diseñado para los usos más variados; desde el ocio al transporte, capaz de transformarse en un descapotable, una pick-up, o incluso en un compacto de cuatro puertas. Este modelo, adelantado a su tiempo, sedujo a todos: agricultores, recolectores, amantes del aire libre, tanto en la playa como en la montaña.

Su nombre Mehari se eligió derivado de una raza de camellos de carreras, particularmente robustos y resistentes. Y así como el 2CV fue definido por algunos como el «caracol de latón» el Mehari fue llamado, de manera simpática, «caracol de plástico».

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