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Nuevo estudio revela alta presencia de microplásticos en playas de La Paloma

 

El completo informe fue presentado en Montevideo Portal. 

El ser humano tiene una relación de amor-odio con el plástico que lleva más de 150 años, aunque el pico máximo de este romance tóxico se diera gracias a la industrialización de la posguerra, que permitió que los plásticos cambiaran definitivamente nuestra vida.

Pese a su gran utilidad y lo mucho que facilitó la vida en las sociedades modernas, su uso masivo (no acompañado por una gestión de residuos acorde con el crecimiento explosivo de este material sintético) generó graves consecuencias medioambientales.

Desde hace muchos años, los plásticos aparecen en los ecosistemas acuáticos y costeros como las playas, estuarios, lagos y en los océanos. Incluso en aquellos lugares que creemos prístinos y preservados, el plástico se las ingenia para llegar.

Las playas del este de nuestro país son un buen ejemplo. Suponemos que mientras más lejanas de la capital (o de centros muy poblados) se encuentren, más a salvo estarán de la contaminación del plástico.

Un trabajo realizado por investigadoras del Centro Universitario de la Región Este (CURE), financiado por la Comisión Sectorial de Investigación Científica de la Universidad de la República, demuestra sin embargo que no necesariamente es así.

El proyecto, titulado Efectos de la urbanización y el turismo sobre la acumulación de residuos plásticos en playas de Rocha, se planteó como objetivo evaluar la acumulación de plásticos en tres playas de La Paloma con diferente grado de urbanización (La Balconada, La Mula y La Serena), durante la alta y baja temporada turística.

Para ello, tomaron muestras en 27 puntos por cada playa. Su metodología fue analizar un área de un metro cuadrado y de hasta tres centímetros de profundidad por punto. Una vez obtenidos los residuos plásticos, se separaban según tamaño y tipo. Por ejemplo, si eran microplásticos (de 0.5 a 5 mm), mesoplásticos (de 5.1 a 20 mm), macroplásticos (20.1 a 100 mm) o megaplásticos (a partir de 101 mm). En cuanto al tipo de plástico, se dividían en pellets (matera prima usada para fabricar objetos de plástico), fragmentos, envoltorios/envases y polietireno.

Los resultados permiten sacar algunas conclusiones interesantes sobre la presencia de plástico en esas zonas. Eugenia Fros y Lucia Andrioli, dos de las responsables del proyecto, explicaron a Montevideo Portal que hay muchos más residuos en temporada alta que en la baja. Esto puede parecer de perogrullo, pero no lo es. De hecho, las investigadoras esperaban una conclusión exactamente contraria. ¿Por qué? Porque en verano es cuando se hace la limpieza de playas a nivel municipal.

Lo que nos lleva a una segunda conclusión interesante. No son las playas más urbanizadas o con más presencia turística las que tienen una mayor presencia de plástico. La playa analizada que tiene más residuos es la de La Mula, que tiene un grado de urbanización medio.

En La Mula hallaron 12.930 ítems de plástico por metro cuadrado en temporada alta, y 2.169 en temporada baja. Antes de visualizar la imagen postapocalíptica de un metro cuadrado de arena plagado de miles de bolsas y plásticos, hay que aclarar que de estos objetos 12.174 son microplásticos, que justamente no provienen del continente o la actividad turística (lo que no implica que esta no sea un problema) y que son muy pequeños.

Imágenes del estudio realizado

El tamaño sí importa

Los microplásticos se han convertido en uno de los principales problemas de la contaminación por plástico. Estas partículas pequeñas pueden pasar inadvertidas, pero son consumidas por animales marinos y se incorporan a la cadena alimenticia, con perjuicio para la salud no solo de los animales sino también la de los seres humanos. En el 2018, un estudio de la Agencia Ambiental Austríaca encontró por primera vez presencia de microplásticos en las heces humanas.

Los microplásticos también aparecían en las otras dos playas estudiadas, pero con una presencia mucho menor. En La Balconada había solo 12 microplásticos por metro cuadrado, pero sin embargo se registraron 25 megaplásticos y 46 macroplásticos (lo que podría deberse a mayor turismo y urbanización), mientras en La Serena la mayoría eran microplásticos (348 de un total de 433 items hallados en temporada alta).

Sin embargo, esto no implica que las otras playas estén relativamente libres de microplásticos. Como las muestras se toman a nivel de superficie (tres centímetros de profundidad) son las características de la arena y de la playa las que hacen que no aparezcan en gran cantidad. «Probablemente estén pero a mayor profundidad», aclara Fros.

Andrioli agregó que como La Serena y La Balconada tienen una mayor pendiente y arena más gruesa, allí se encuentran generalmente residuos más grandes y con menos abundancia. En La Mula la arena es más fina y está más compactada, lo que permite que los microplásticos aparezcan a nivel de superficie.

Más allá de que el turismo podría explicar una mayor presencia de residuos en temporada alta, también en temporada baja se encontró una gran cantidad. Esto se debe a que la mayoría de los plásticos hallados, explican Andrioli y Fros, vienen del mar. Si bien el estudio no permite ser concluyente al respecto, las autoras creen que las corrientes del mar juegan un papel importante para que la acumulacón sea mayor en algunas playas que en otras (y según la época).

«La mayoría son microplásticos que provienen del tráfico marítimo. Sobre todo pellets, que se usan como materia prima para fabricar productos plásticos», explicó Andrioli.

La presencia de estos plásticos, como dijimos, no es inofensiva. «Tiene efectos diversos, dependiendo la escala. A nivel de diversidad biológica, hay una gran variedad de organismos afectados por residuos plásticos, como demuestra el trabajo de la ONG Karumbé con tortugas o el que hace la Fundación Amigos de las Lagunas Costeras», señala Fros.

Pero no se trata solo de un tema ambiental. Económicamente también produce perjuicios. «Son varios los trabajos que cuantifican las pérdidas económicas a nivel turístico por el impacto de la basura», continúa. Lo mismo sucede con la actividad pesquera, ya que como explicamos estos residuos son ingeridos por los peces e ingresan a las cadenas tróficas, afectando a los seres humanos.

Corregir la grave amenaza que representan los plásticos requiere sobre todo esfuerzos internacionales y a nivel macro, pero también los esfuerzos individuales aportan su grano de arena (en este caso libre de microplásticos). Y como ya vimos en esta historia, lo muy pequeño puede ser muy importante.

«A nivel personal, lo más importante es que cada persona tome conciencia en lo que consume, de los materiales que hay en el hogar día a día, y sea consciente de la procedencia, de dónde vienen los plásticos y dónde van. Y hacer una buena gestión de los residuos en los hogares», aclara Fros. Sobre todo, ser conscientes de la cantidad de años que tarda en degradarse el material que sale de nuestras casas y que, como vemos, termina con frecuencia en zonas que creemos protegidas.

Trabajo: Efectos de la urbanización y el turismo sobre la acumulación de residuos plásticos en playas de Rocha: generando herramientas para la gestión de los ecosistemas
Autores: Ana Laura Álvarez, Lucía Andrioli, Camila Rebollo y Eugenia Fros
Tutores: Dra. Giselle Lacerot y Dr. Leandro Bergamino

Martín Otheguy/motheguy@montevideo.com.uy

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